Japón es el viaje que todo el mundo tiene en la lista y casi nadie se atreve a organizar por su cuenta. Con razón: es seguro, funciona con una puntualidad que roza lo ridículo, y mezcla templos de mil años con neones que parecen ciencia ficción. La única dificultad de verdad es logística — trenes, idioma, muchas ciudades — y por eso aquí un circuito organizado se agradece de verdad.
Sakura o momiji: elige tu Japón
Finales de marzo-abril (los cerezos) y noviembre (los arces encendidos) son las dos ventanas estrella. Mayo y octubre casi igual de buenos y algo más baratos. Evita la golden week japonesa a toda costa: todo lleno y todo caro.
Tokio y el bullicio necesario
Cuatro noches dan para Shibuya, Asakusa, Akihabara, el mercado de Tsukiji y una escapada a Nikko o Kamakura. Es intensa, pero es la puerta de entrada obligada.
Una noche que no se olvida: Hakone
El monte Fuji visto desde un ryokan con onsen privado. Una sola noche, pero de las que se cuentan durante años.
Kioto, el alma antigua
Tres o cuatro noches para Fushimi Inari al amanecer (antes de que llegue el resto del mundo), el pabellón dorado, Arashiyama y el barrio de Gion al anochecer.
Nara, Osaka e Hiroshima
Los ciervos sagrados de Nara, la mejor comida callejera del país en Dotonbori (Osaka) y el memorial de la paz junto al torii flotante de Miyajima. El cierre perfecto.
El presupuesto, sin rodeos
El vuelo es el gasto grande (900-1.400 € según temporada). Sorpresa: se come de maravilla por 8-12 € y el metro es barato — el alojamiento en Tokio y Kioto es lo que más aprieta. Un circuito con vuelos incluidos ronda 3.500-5.000 € por persona en 12-14 días, y te quita de encima trenes, traslados con maletas y hoteles bien situados.
¿Por libre o con guía?
Si dominas el inglés y te manejas con apps, Japón por libre es factible. Si prefieres dedicar el viaje a disfrutarlo — o es vuestra luna de miel — el circuito gana por goleada. En grandes viajes tienes varios itinerarios con fechas y precios en tiempo real.